Capítulo 83. Exigiendo verdades.
El silencio que siguió a la revelación fue ensordecedor. Amelia y Alejandro se miraron, sus mentes, tratando de procesar la información que acababan de recibir. Anaís, la niña que había adoptado y amado como propia, que era hija de Amelia, había resultado también ser su hija biológica.
—¿Cómo es esto posible? —preguntó finalmente Amelia, su voz, apenas un susurro. —¿Cómo puede Anaís ser tu hija?
Alejandro negó con la cabeza, aún aturdido.
—No lo sé, Amelia. No entiendo cómo pudo suceder esto.