Capítulo 42. Una propuesta inesperada.
—¿Tú qué tienes que ver en esto, Alejandro? —espetó Sergio, con un tono agresivo—. Este es un asunto entre Amelia y yo. No te metas.
Alejandro no se movió, ni cambió su expresión. Solo se mantuvo firme en su lugar, como una muralla.
—Esta es mi casa y ella tampoco te quiere aquí, así que o sales por tus pies o te saco yo —dijo Alejandro con una calma helada.
—De aquí no me voy sin mi prometida —sentenció Sergio.
—Estás haciendo que mi hija se asuste, y no voy a permitir que eso siga. Si Amelia