Capítulo 140. Un nuevo comienzo y decisiones firmes.
Tras el incidente del mareo de Amelia, Alejandro no perdió tiempo. Sin esperar más, dirigió a la familia al consultorio del médico. No le importaba la incomodidad en el rostro de su esposa; temía que algo no estuviera bien y por eso quería asegurarse de que estuviera completamente saludable.
Anaís, mientras tanto, sostenía la mano de su padre, observando todo con sus ojos curiosos y atentos. Aunque aún no comprendía todo lo que estaba sucediendo a su alrededor, su pequeña mente se aferró a los