Capítulo 14. Batalla por Anaís.
Alejandro se acercó a la pequeña con una mezcla de ternura y determinación, sus pasos eran lentos, casi cautelosos, como si temiera romper algo frágil. Cada movimiento era calculado, evitando cualquier gesto brusco que pudiera asustarla.
Se arrodilló frente a ella, el peso de su decisión reflejándose en sus ojos oscuros, y le ofreció una sonrisa que intentaba ser reconfortante, aunque por dentro sentía un nudo en el estómago.
—Hola, pequeña. Me llamo Alejandro. ¿Cuál es tu nombre? —preguntó co