Capítulo 13. El llamado del amor.
Alejandro se puso de pie, sintiendo el peso de la promesa que acababa de hacer. Miró a Anaís, quien ahora lo observaba con una mezcla de esperanza y desconfianza en sus ojos. Sabía que no podía retractarse, pero tampoco podía permitir que Amelia entrara en sus vidas y lo arruinara todo.
Con un suspiro, sacó su teléfono del bolsillo. Sus dedos se detuvieron sobre el teclado mientras dudaba. ¿Realmente iba a hacer esto? ¿Iba a invitar a esa mujer a su casa, a la vida de su hija? Pero al mirar a A