Capítulo 134. Liberación en la pista.
Naomi se despertó un par de horas después en el estrecho sofá, con un dolor intenso en su cuello y espalda. Se incorporó lentamente, estirando los músculos adoloridos, y miró a su alrededor. Sergio seguía sin aparecer. El vacío la hizo sentir una mezcla de frustración y tristeza.
—Eres una tonta, Naomi —se dijo a sí misma en un susurro amargo—. ¿De verdad creíste que ese hombre se iba a enamorar de ti? Se casó contigo porque Alexandre no aceptaría quedarse solo con él, y ni siquiera te mira com