Capítulo 113. Exigiendo verdades.
El tiempo pareció detenerse en la habitación. Sergio, paralizado por el descubrimiento, no podía apartar la vista de Alexandre. Las palabras se le atoraban en la garganta, incapaz de procesar lo que veía. Finalmente, el silencio fue roto por su propia voz, un grito de incredulidad que salió casi de manera involuntaria.
—¡Esto no puede ser! —exclamó, su voz ronca resonando en la habitación.
Alexandre, sorprendido por la reacción de Sergio, se levantó lentamente de la cama, sus ojos aún brillante