Capítulo 106. Un regreso lleno de alegría y reflexión.
La mañana siguiente, Amelia y Alejandro regresaron a la casa con la felicidad y el amor aún reflejados en sus rostros. Al entrar, fueron recibidos por Esmeralda, quien los miró con una sonrisa divertida y una chispa de picardía en los ojos.
—¡Vaya, vaya! Pensé que matarías a mi pobre hijo cuando creíste que te estaba engañando —comentó Esmeralda riendo mientras cruzaba los brazos—, ¿te gustó la sorpresa?
Amelia sonrió, sintiéndose ruborizar. Aún estaba llena de los recuerdos de la noche anterio