Capítulo 105. Entrelazados en la pasión.
Las manos de Alejandro recorrieron el cuerpo de Amelia con reverencia, como si estuviera adorando a una diosa. Ella se estremeció bajo su toque, dejando escapar un suave gemido que encendió aún más la pasión entre ambos. Sus labios se encontraron en un beso ardiente, transmitiendo todo el amor y el deseo que habían contenido durante tanto tiempo.
Amelia se perdió en las sensaciones que Alejandro despertaba en ella. Cada caricia, cada beso, la hacía sentir más viva que nunca. Sus manos se enreda