— ¿Realmente quien eres, niña? — le preguntó amaranta sin rodeos, había tenido un estaño sueño esa misma mañana, le había visto hablando con el mismo Dagda, no era normal aquello y está lo sabía, la miró fijamente y se quedó pensando un poco en lo sucedido.
— ¡No sé dé que me habla, soy yo, Adhara, creo que si recordará bien quien soy, no estaría aquí, con un golpe en la cabeza! — le dijo con algo de enojo, no quería interrogaciones, no le interesaba darlas en ese momento, menos cuando estaba c