—¿Pero si la vas a rechazar no? —Leonardo, el padre de Jaime, miraba intrigado a Bael.
—Leo —el antiguo Rey Evan aclaró su garganta—, deja a mi pobre nieto en paz por el amor a la diosa luna, no es momento de pensar en eso.
—Si, deja a mi nietos en paz —habló el señor Angel, padre de Alan y Alex—. Ve a atormentar a tus propios nietos cascarrabias.
Bael agacho la mirada.
Oliver se tocó el puente de la nariz, se había olvidado lo autoritario que era su tío Leonardo.
Todos los demás miembros de su