Bael manejaba a gran velocidad con sus pensamientos recorriendo su cabeza como una estampida de búfalos chocando entre sí. Estuvo tan distraído que casi choca con otro auto derrapando en la carretera y evitando a penas chocar con los árboles o los postes del camino.
No es que estuvieran en real peligro si chocaran, él simplemente pudo haber extendido sus alas y salir de ahí. Sin embargo, mientras respiraba agitadamente, intentaba ignorar las ganas de haber chocado y hacer que los dos murieran.