—¡Señor Alan!
Joon llegó a ellos corriendo.
Alan y Concetta dejaron de discutir. Joon se dio cuenta que las mujeres estaban llorando silenciosamente detrás de la mujer que parecía amiga del señor Alan.
—Ve con él —dijo Concetta señalando a Joon—. Estas mujeres necesitan ser atendidas inmediatamente, algunas están cortadas, eso es peligroso para los bebés.
Alan miró a Joon.
—Si mueres tu no pasa nada, no eres indispensable para nadie —dijo Alan mirando nuevamente a Concetta—, pero si este se mue