—¿Dónde está el imbécil de Estefan? —Gabriela se cruzó de brazos mirando a todos lados—. No me gusta esperar a nadie.
—Nosotros siempre te esperamos —dijo Odette risueña.
Gabriela la miró irritada.
—Ustedes tienen el honor de esperar mi presencia, pero siempre llego temprano a los entrenamientos porque es algo importante para todos —dijo Gabriela con gesto de autosuficiencia—. Sin excepción.
Todos pusieron los ojos en blanco.
Bael miro su reloj.
—¿Alguien lo ha llamado? —preguntó Bael con su ha