—Hola Tiffany, ¿cómo estás? ¿Estás bien? —preguntó Roman con voz preocupada en cuanto contestaron la llamada.
Tiffany miró a Brent, que le acariciaba el pelo con ternura mientras ella estaba recostada en su regazo. Sonrió levemente y desvió la mirada.
—Hola Rome, estoy bien, ¿y tú?
—Estoy bien. Estaba preocupada por ti la otra noche, intenté llamarte pero no entraba. Espero que todo esté bien.
La sonrisa de Tiffany se amplió, lo que pareció irritar a Brent, quien dejó de acariciarle el pelo y e