91. Haciendo el amor para siempre
Y lo hace.
Hacemos el amor —no follamos, hacemos el amor— despacio, dulce y perfecto. Como si tuviéramos todo el tiempo del mundo. Porque lo tenemos.
Se acabaron los escondites. Se acabaron los secretos. Se acabó la vergüenza.
Solo nosotros.
Después, yacemos enredados en la oscuridad, y pienso en cómo llegamos hasta aquí.
En la primera sesión, cuando decidí seducirlo. En las semanas de presionar, de poner a prueba y de manipular. En el momento en que finalmente se rindió. En perderlo todo y enc