La comisura de los labios de Heriberto se tensó al recordar lo sucedido en los últimos días. En su interior surgió una tristeza y una rabia indescriptibles.
Era realmente ridículo; por intereses, esos guerreros eran capaces de hacer cualquier cosa, sabían perfectamente que eso era un complot para usar a otros como herramientas de asesinato, sabían que era una conspiración de los mejores guerreros, pero por beneficio propio, lo ignoraban por completo.
Dejarse manipular así, convertirse en el tí