Léster había planeado quedarse en silencio todo el tiempo, pero después de escuchar las palabras de Quintilo, no pudo contenerse y soltó una risa sarcástica:
—¿Creen que pueden irse cuando quieran? ¿Robar a plena luz del día y huirse como si nada?¿Qué se creen, el creador de este mundo?
Quintilo sintió un tirón en la comisura de los labios y con rapidez volvió a fijar su mirada en Fane y el otro. En ese momento, se dio cuenta de que lo que acababa de decir sonaba un poco ridículo para esos dos.