La comisura de los labios de Nahuel se tensó. El valor que había recuperado se desvaneció en gran parte, porque la expresión de Quintilo era tan sincera que no parecía estar mintiendo.
Nahuel siempre tenía claro lo que quería y, cuando tomaba decisiones, rara vez dudaba. Pero esa vez, la mirada decidida de Quintilo lo hizo hacer una excepción. Su boca temblaba y mantuvo la mirada fija en Quintilo, como si estuviera intentando descubrir algo de su interior.
Quintilo soltó un suspiro resignado y,