Después de unos instantes, el hombre de cara cuadrada apretó los dientes, se giró y miró al hombre de cejas rectas con una expresión seria.
—Sé que aunque te suplique, hay algunas cosas que no me dirías. Pero si soy extremadamente cauteloso, no tiene por qué ocurrirme nada malo. En dos meses tengo algo importante que hacer, y no sé si tendré tiempo entonces, así que esta vez debo participar.
Cuando el hombre de cejas rectas escuchó esas palabras, sus ojos se abrieron de par en par, diferentes em