Abrir el Palacio del Ámbar era algo que preocupaba a todos esos guerreros comunes, pues todo estaba relacionado con la recolección de sangre del corazón. Mientras el Palacio del Ámbar no se abriera, significaba que la cantidad de sangre no había sido suficiente, y eso quería decir que seguirían torturando a más personas hasta la muerte.
Era como si tuvieran una hacha suspendida sobre ellos, sin saber cuándo caería o quién sería el siguiente en ser golpeado. Habían pensado en rebelarse, en hacer