En el lugar, algunos sí conocían a Pau, e incluso sabían que su nombre real no era Pau, sino Fane. Claro, aquellos que conocían los detalles, como Léster y Cándido, no iban a revelar esa información.
Después de una discusión, nadie consiguió una pista útil. Cuanto más indagaban, más aumentaba su confusión, como si ese tal Pau, un guerrero de tan alto nivel, realmente hubiera aparecido de la nada.
Al final, el hombre delgado llegó a una conclusión. Frunciendo el ceño, dijo en voz alta:
—Parece qu