El compañero del barbudo lo agarró del brazo con fuerza:
—Hermano, mejor cállate un rato. ¿No recuerdas lo que pasó en el pasado? No hace falta que esto termine mal, ¿bien? Si te callas un poco, todo se arregla...
El barbudo, furioso, temblaba de la rabia, y su boca se movía como si quisiera defender lo que había dicho, pero después de pensar un momento, se dio cuenta de que no tenía mucho más qué decir.
Como su compañero había mencionado, en el pasado se había metido en muchos problemas por h