Él creía que todo lo que estaba sufriendo ahora era culpa de esas personas. Sin ellos, su vida sería mucho mejor. Si quien decía eso fuera un guerrero del mundo de segundo nivel, aunque sonara a exageración, Léster no lo criticaría tanto.
Pero ese tipo no llevaba ninguna insignia que lo identificara como del mundo de segundo nivel; era claramente un guerrero del tercer nivel, un cualquiera. Sus palabras dejaban entrever que él y Cándido eran solo un lastre.
Se creía capaz de superar los desafíos