A pesar de todo, Canuto seguía sintiendo que esa energía era extremadamente pesada y difícil de controlar. Mientras intentaba grabar las runas de la Manifestación Celestial, sudaba profusamente por el esfuerzo.
No importaba el tipo de manifestación, siempre se requerían noventa y seis runas. Canuto ya había grabado trece, pero muchos de ellos tenían errores y no eran del todo precisos. Aún así, él no podía detenerse a corregirlos en ese momento; lo más importante era completar los noventa y sei