—¡¿Qué punto sensible ni qué nada?!
Benedicto apretó los dientes.
—¡Eres tú el que lo distorsiona todo! ¡Parece que crees que todo lo que hace mi hermano Fane es para sacarte dinero! A ver, dime, ¿cómo empezó todo? ¿Acaso fuimos nosotros quienes nos colamos? ¿O fuimos nosotros los que empezamos a provocarte?
Libardo levantó la barbilla con arrogancia y respondió:
—Sí, fuimos nosotros los que nos metimos. ¿Y qué? ¿Acaso fui yo el que sugirió hacer la apuesta?
—¡Tú…!
Benedicto estaba tan enfada