Ricardo se encontraba en medio de los copos de nieve, rodeado por innumerables copos, luciendo como un dios celestial mientras se dirigía con rapidez hacia Fane.
Fane levantó una ceja, extendió sus manos y formó sellos. En un instante, apareció la Hoja Divina del Alma justo frente a él.
Ricardo no lo veía como una amenaza, convencido de que Fane era una presa fácil. Juntó las manos, y todos los copos de nieve en el cielo se fusionaron en un instante, formando un prisma triangular de color azul