Con su fuerza, Fane podría enfrentarse a dos de ellos a la vez. Junto con la ayuda de sus compañeros, si no se escapaban de inmediato, les esperaba una tortura sin fin.
Baltasar, tirando de José y los demás, huyó desesperadamente mientras Fane los perseguía aceleradamente.
En ese momento, Baltasar y su grupo habían perdido toda su arrogancia, corriendo con toda su fuerza, sin saber a dónde iban, solo sabiendo que esa era su única forma de sobrevivir.
Después de diez respiraciones, José sintió