Al escuchar eso, Benedicto no pudo contenerse y soltó una risa. Podía entender lo frustrado que debía sentirse Fane al decir esas palabras. Realmente no quería perder tiempo con esas personas, y era obvio que Fane tenía otros planes.
Pero lamentablemente, esas personas simplemente no lo entendían. Solo pensaban en su propia dignidad. Claudio se quedó atónito, su boca temblaba sin parar, lleno de ira, apenas podía respirar mientras decía entre dientes: —¡Estás loco!
Fane arqueó una ceja, realment