En una pequeña posada en el suroeste del barrio Prajna en la ciudad interior, Fane y Benedicto estaban disfrutando de su té tranquilamente. Los ojos de Benedicto se movían rápidamente, observando todo en la posada. Su mirada estaba llena de asombro y curiosidad, como la de un joven inexperto que acababa de llegar a la ciudad.
Después de observarlo durante un rato, Fane no pudo evitar sonreír suavemente y decirle: —¿Qué estás mirando todo el rato? ¿Qué es lo que te parece tan curioso?
Al escuchar