Al escuchar esas palabras, Pablo se desanimó por completo.
Fane formó sellos con ambas manos. No tenía la intención real de torturar a Pablo hasta la muerte. No quería gastar energía en eso. El tormento del alma era lo que realmente atormentaba a las personas.
En ese momento, Pablo de repente actuó. Se dio una bofetada en la cabeza.
¡Pum! Otra bocanada de sangre salió disparada, y Pablo perdió por completo la vida. Con un sonido sordo, su cuerpo cayó rígido al suelo.
Fane levantó una ceja. Ese