Fane soltó una ligera risa y se quedó inmóvil en su lugar, como un poste de madera. Esa actitud sorprendió aún más a Néstor, quien refunfuñó y dijo: —Entonces, no eres terco. ¿Realmente crees que puedes competir conmigo?
Néstor estaba a solo tres pasos de Fane en ese momento. A esa distancia, Fane no podía escapar si Néstor lo deseaba. Dado el estado actual, el hecho de que Fane permaneciera inmóvil como un poste de madera indicaba una verdadera confianza en sí mismo.
Néstor sacudió la cabeza co