Benedicto frunció el ceño mientras seguía a Fane. Al principio, cuando Fane rechazó refinar medicinas, Benedicto pudo entenderlo. Fane no estaba interesado en la recompensa por refinar medicinas. Sin embargo, después de dar vueltas y mirar tanto los precios altos como los bajos, Fane no mostró interés en ninguna de ellas.
En este punto, Benedicto se sintió un poco desesperado. Frunciendo el ceño, se acercó a Fane y bajó la voz para preguntar:
—No faltan oportunidades de negocios rentables, ¿por