Milán, Italia.
En el hotel Larsson Milán el anterior gerente Justin Scott, se había hecho cargo de la gerencia de nuevo, como un favor a los Larsson que no tenían cabeza para escoger a alguien más, él los recibió a todos en la sala familiar y le hizo un guiño a Rebeka.
—Te estoy calentado la silla —le dijo y ella sonrió.
—Y tendrás que hacerlo un poco más tesoro —indicó Verónica Santiani, publicista de los Larsson—, aún a Rebeka le hace falta un tiempo de superación de su secuestro ant