Diego quería ir a una estación del metro y ella a un taxi.
—Princesita, el metro es más económico.
—Pasemos por mi casa.
Llegaron a Carneguie Hill, por supuesto uno de los barrios más ricos de New York, Rebeka sorprendió a Diego tomando impulso y brincando una verja, él la siguió quejándose del dolor de su hombro.
—¿Que haces, Rebeka?, si nos ve alguien, vamos presos de inmediato.
—Debemos evitar las cámaras de seguridad de la casa —explicó ella, ya en un bello jardín cuidado