En la siguiente media hora Daniels y Melisa estuvieron viendo autos de diferentes modelos, todos hermosos pero ella no tenía cabeza para otra cosa sino para preguntarse el motivo por el cual Daniels la había besado de esa manera, tanto en la noche anterior como en el día de hoy.
¡Dios! y si se le volvía una costumbre, acaso ella tendría el valor de rechazarlo
—¿Qué te parece este auto Melisa?- le pregunto Daniels sacándola de sus meditaciones.
Encogiéndose de hombros con indiferencia respon