84. EL VERDADERO ENEMIGO
La imponente cueva subterránea rebosaba una energía tensa y sombría. Las antorchas proyectaban luces titilantes sobre los semblantes adustos de los Arcontes, que aguardaban impacientes alrededor de la fuente central. En el estanque de mármol, las aguas burbujeaban inquietas, reflejando la ira contenida de Zoran y Enver, padres de Gil. Junto a ellos, Aren apretaba los puños, con la mandíbula tensa por la furia hacia quien había profanado a su amada. Los padres de Aren, Aoron y Etta, tenían mirad