A los enormes gritos de las gemelas, todos los Arcontes se hacen presentes. El Arconte Zoran se engrandece junto a Enver y les lanzan un rayo a sus hijas para impedir que sigan creciendo. El Alfa Aoron, junto al maestro Serafín, también se engrandecen y los ayudan a contenerlas, cuando escuchan un potente estruendo.
Jan se ha convertido en el dios del mal y se enfurece, lanzando llamas, rayos y centellas contra Oto y Luana, quien sigue prendida de la boca del humano que poco a poco se convierte