Átame a tu corazón. Capítulo 8. A mí no me quedan bichos vivos
Decir que no estaban preocupados hasta hacerse en los pantalones era mentir, el corazón les latía como loco, pero igualmente se acercaron a aquel medico con los mejores deseos del mundo y pronunciaron un rotundo: "¡sí!".
El doctor miró a cada uno de los hombres frente a él. Parecían preocupados y agitados.
—La operación de la señora fue un éxito, un poco complicada, pero un éxito —explicó el médico con una enorme sonrisa que pronto se desvaneció—. En cuanto al chico… con él era diferente. Las c