Necesitaba hablar con ese hombre.
Solicité un permiso en la escuela y fui a las instalaciones de su empresa. Miré por todas partes buscándolo como si estuviera loca y solo vi mujeres mirándome de mala gana, hombres extraños mirándome el trasero y sobre todo una chica rubia con un cuerpo perfectamente esculpido por los dioses mirándome de arriba abajo con mucho interés.
Me acerque a ella y le pregunte:
—Disculpe, ¿sabe usted donde está el Sr. Green?
Ella muy amablemente respondió:
—El Sr. Green