Y después de un intento sobrehumano de liberarme de Gerald finalmente pude comer, sin embargo, lo tenía allí encima de mí dándome besos cada momento que estaba descuidada.
—Parece que fue una buena elección pedir los waffles para el desayuno —dijo en un tono divertido.
Siempre me habían gustado los waffles y más si llevaban chocolate derretido encima, que el señor que estaba a mi lado traía con todo lujo de detalles.
—Son deliciosos —respondí, llenando mi boca con otro bocado—. Dios mío, es com