Gerald escucha atentamente cada historia que Federico cuenta sobre mí en la universidad. Mis historias sobre él, el que lo sacaba a relucir en cada conversación, que decía su nombre cuando dormía, que había días que lloraba y que por él lo había terminado.
—Siento que Mili te haya dejado por eso —dijo Gerald rascándose la nuca —Ni siquiera sabía que existías.
—No hay problema, después de ella salí con muchas más chicas y…
—¿¡Qué tú qué!? —exclamé con la boca abierta de asombro, ¿había significa