Ignoré a Gerald y continué hablando con Federico quien parecía muy emocionado de contarme sobre su vida, sus ganancias y sobre todo lo que había logrado en su carrera. Lo escuché atentamente mientras veía con el rabillo del ojo a esa mujer pasar sus manos por el pecho de Gerald, acariciándolo como si fuera una adquisición preciosa y él no se quejaba en absoluto.
Conmigo todo era caos, peleas, discusiones y límites por mi supuesto parecido con Erika que al final terminé por no ser tan parecida a