—¿Cómo has…podido? — cuestionó Ginevra.
— Lárgate perra, solo por este momento te has salvado. — dijo Lorenzo con un odio atroz.
Levantándose del suelo, Ginevra camino a duras penas hacia Miguel quien la sostuvo en brazos antes de desmayarse.
— Eso es una declaración de guerra Lorenzo Visconti, p