24.

Los ojos de Gea miraron el vacío, no quería mirar a los ojos de nadie en aquella habitación. Sentía la mirada pesada de todos encima de ella.

—Basta. Dejen de mirarla así —Escuchó decir a Analí. Y Gea levantó su mirada, vió a Eros que la miraba con un poco de lastima.

—Ella no tiene la cul

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