Después de la noche en la que la encerró en una sala del edificio de los vampiros mientras el resto de los jugadores se escondían por sus vidas no habían vuelto a hablar en lo absoluto.
Se habían visto, por supuesto, Bruno había sido el encargado de formar los grupos en algunas ocasiones, pero no sólo no le había dirigido la palabra, sino que ni siquiera se permitía mirarla más de lo estrictamente necesario.
Montse se esforzaba por entender la razón que debía haber detrás de esta actitud, aunqu