Capítulo 33. Eternos (Final) Alana
Después de llorar hasta sentir que apenas quedaba la energía suficiente para sobrevivir en su cuerpo, se dio cuenta de que no había nada en su poder para cambiar lo que había sucedido y aunque el dolor no había cedido ni un milímetro, no tenía más opción que encontrar la fortaleza para levantarse y vivir con él.
No, no podía quedarse el resto de la eternidad llorando en el piso. Prometió consagrar su existencia eterna a buscar su felicidad y mantener vivos junto a ella a Jackeline y Darío, así