La máscara
Mil noventa y cinco días habían pasado desde que el silencio se instaló en la mansión Blackwood, un silencio que solo era roto por las risas infantiles que resonaban en los pasillos de mármol. Alexander se encontraba frente al espejo de su habitación, observando su reflejo con una extrañeza que no lograba sacudirse. El tiempo había sido generoso con su físico, dándole una madurez imponente, pero había sido cruel con su mirada, que ahora lucía perpetuamente cansada.
Se ajustaba el nud