—Policía —identificó Carlos mostrando su placa con rapidez—. Venimos por el inquilino del piso doce, departamento 1204. Matías. ¿Lo ha visto bajar hoy?
—No... no lo sé, señor. A veces usa las escaleras de servicio —respondió el hombre temblando.
—¡Subamos! ¡Movimiento! —gritó el comandante del equipo táctico.
Los policías subieron por las escaleras a paso de carrera, haciendo resonar sus botas pesadas contra los escalones de concreto. En menos de dos minutos, el equipo táctico cubrió ambos lado