La sombra de la fuga
El apartamento en el piso doce de un edificio discreto en las afueras de la ciudad olía a humedad, tabaco fino y café frío. A través de las persianas venecianas entreabiertas, los rayos de sol matutino cortaban la penumbra de la sala en franjas doradas. Sobre la mesa de centro, llena de ceniceros y botellas a medio terminar, la pantalla plana de televisión permanecía encendida en un canal de noticias de última hora.
Matías permanecía de pie en medio de la sala, vestía una